lunes, 28 de abril de 2014

Abriendo conceptos: Discapacidad y género.



El feminismo, ya sea entendido como movimiento, idea, ideología, pensamiento…, ha tenido entre sus funciones la de cambiar ciertos conceptos que, bajo el patriarcado, se habían entendido de forma injusta y sesgada. Conceptos tales como el de persona o ciudadanía han ido cambiando y ampliándose hasta convertirse en conceptos más inclusivos y abarcar un espectro más amplio.

En el Renacimiento, por ejemplo, el concepto de persona se reducía a varón, y el concepto de autonomía en este periodo se refería únicamente a todos los hombres mayores de edad. Podemos rastrear estos conceptos en el periodo clásico, en la antigua Grecia, en Atenas, sólo eran ciudadanos aquellos varones atenienses, de ningún modo extranjeros, mayores de edad y que poseyeran alguna propiedad, a ellos también pertenecían el derecho a voto. Es decir, aproximadamente menos de un tercio de la población formaba parte de la ciudadanía y por lo tanto podían votar.

Ya en el Renacimiento hay precedentes feministas como la obra de La ciudad de las damas, en la que se reivindica la igualdad de las mujeres ante los hombres. Y en 1673 Poulain de la Barre publica Sobre la igualdad de los sexos que se centra explícitamente en fundamentar la demanda de igualdad sexual de la época. En la Revolución Francesa aparece un mayor protagonismo de la mujer en los acontecimientos revolucionarios, la convocatoria de los Estados Generales por parte de Luis XVI excluyó a las mujeres de los mismos, así que comenzaron a redactar los conocidos "cahiers de doléance" y las mujeres se autodenominaron "el tercer Estado del tercer Estado", así reivindicaban su pertenencia a la sociedad y su carácter de ciudadanas y reflejaban en los mismos su carácter de colectivo oprimido[1].

En el siglo XIX ya se conocen propiamente los movimientos feministas como un pensamiento sólido y autónomo, la mujer se incluye en el concepto de ciudadanía y pasa a tener, en principio, los mismos derechos civiles que el hombre. La lucha ha continuado hasta nuestros días en los que existen por legislación políticas de igualdad. Hay que tener en cuenta que aunque se den estas características en el marco teórico no quiere decir que de hecho se experimenten en la práctica, pero en cualquier caso tenemos motivos suficientes para entender todos estos movimientos feministas como una lucha por la inclusión de todas las personas en ciertos conceptos básicos.

Pero, en la actualidad, todavía encontramos incompletos esos conceptos y hay un sector de la población del que todavía no podemos decir que se vea incluido en los conceptos antes mencionados y para ello no hay más que mirar las estadísticas.



En España hay 80000 personas que no pueden ejercer su derecho a voto por ciertas discapacidades[2].

Y no sólo en el marco jurídico vemos que no gozan del status de ciudadanas, sino que a nivel social tampoco tienen los mismos derechos que una persona, según el Foro Internacional de la Discapacidad de Ginebra, el 75% de las mujeres con discapacidad a nivel mundial y hasta el 100% en algunos países de renta baja están excluidas de la fuerza de trabajo, aunque la mayoría contribuyen al trabajo familiar cocinando, limpiando, y cuidando de sus hijos y familiares[3].
Todavía queda mucho camino por recorrer y muchos caminos, y conceptos, por abrir si queremos vivir en una sociedad democrática e igualitaria. 



Autora: Lucía Carrillo González ( @mrsrobinson_ ) tiene 23 años y es estudiante de filosofía en la Universidad de Granada, sus campos de interés son la ética, la filosofía política y los derechos humanos. 



[1] http://www.memoriaydignidad.org/memoriaydignidad/images/mujeres/documentos-relacionados-mujeres/28-EL-FEMINISMO-A-TRAVES-DE-LA-HISTORIA-I.pdf

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