lunes, 18 de agosto de 2014

Empoderamiento y "categorías"

El empoderamiento supone un desafío para el patriarcado y para el sistema  que lo mantiene, vivimos en un sistema patriarcal en el que se establecen unos roles y unos cánones que oprimen principalmente al sexo femenino y frente a los cuales el empoderamiento supone una liberación de esos cánones o al menos su destrucción parcial a partir de la puesta en cuestión de los mismos. Por ello toda acción de empoderamiento resulta transgresora y esta transgresión puede resultar a veces conflictiva y, en ocasiones, ese conflicto es utilizado en discursos machistas que tratan de desprestigiar el feminismo, por eso es necesario aclarar algunas cuestiones.

El principal problema viene al considerar que el empoderamiento es una acción concreta en un determinado momento, una acción reivindicativa y transgresora cuando en realidad el empoderamiento es un ejercicio más profundo y global y que abarca más que el mero hecho o la mera acción transgresora y que permite cambiar los roles que se han ido estableciendo con el sistema patriarcal.

Intentaré en primer lugar exponer esta explicación con ejemplos:

El  hecho de que una mujer emprenda un negocio es un gesto de empoderamiento, abre caminos y rompe con los roles y cánones del patriarcado, por lo general toda la población suele estar de acuerdo y promocionar esta serie de gestos. Aquí se está rompiendo con el rol tradicional de la mujer. Ese gesto emprendedor es una acción concreta, y es una acción de empoderamiento, pero el empoderamiento no se agota en la acción, sino que se podría identificar con el camino o vía abierta que deja la acción, a saber, por ejemplo, que se incentive el emprendimiento entre mujeres.

Pero hay otros gestos que generan polémica y que por lo general suele provocar otro tipo de reacción en la sociedad, por ejemplo la polémica generada en torno al proyecto freethenipple[1], ante esta campaña, también de empoderamiento, surgió un debate que siempre suele acabar con una dicotomía entre “lo que es verdadero feminismo y lo que no”. Un sector importante de la población consideraba que no es un gesto de empoderamiento o argumentaba que no es necesario enseñar un pecho para empoderar a las mujeres y de ahí se deduce que o bien no es empoderamiento (y que otros gestos si lo son, y al hacer esta división se crean las dos categorías de feministas: las de verdad y el resto de feministas) o que el empoderamiento es algo negativo que tiene que ver con algún tipo de radicalismo.  Sin embargo en esta acción, como en el ejemplo anterior, también se está rompiendo con el rol tradicional de la mujer, lo que ocurre es que se confunde el hecho del empoderamiento como movimiento contra el patriarcado (ruptura de roles tradicionales) con la manifestación del empoderamiento (sea cual sea: emprender un negocio, enseñar un pecho, no depilarse, ganar un premio nobel). Así que ante la respuesta contra este tipo de proyectos o manifestaciones del empoderamiento de este tipo se suele decir “¿Hay que enseñar un pecho para ser feminista o para llevar a cabo dicho empoderamiento?” Pues esa pregunta vendría a equivaler a “¿hay que emprender un negocio para ser feminista y empoderarse como mujer?” la respuesta es que no, no hay categorías de feminismo que vengan dadas por los gestos de empoderamiento que realices.




En cualquier caso, lo relevante de la cuestión es darse cuenta de que hay acciones que suponen un beneficio para todas las mujeres, acciones que empoderan y que si bien no es necesario realizar la misma acción, es importante darse cuenta de lo que suponen y no deducir de ahí que hay categorías de feministas.

Los discursos que afirman estas categorías fijan su mirada únicamente en la acción concreta, y no atienden al movimiento de empoderamiento general, y separan a las feministas que realizan esa acción con las que no y a unas las denominan feministas de verdad y a otras de otro tipo, pero esa denominación es tan absurda como decir que la mujer que no emprende un negocio no es auténtica feminista, o que la mujer que no gana un premio nobel no es una auténtica feminista. No existe tal dicotomía, el gesto puede ser diferente pero el objetivo es el mismo y el movimiento de empoderamiento también.

Así que, en conclusión, no existen diversas categorías de feminismo y el empoderamiento no es el medio por el cual se te asigna una determinada categoría, el empoderamiento consiste en romper con los cánones y los roles marcados por el patriarcado y existen diversas formas mediante las que se puede empoderar a una mujer, hay acciones concretas pero el empoderamiento no se agota en ellas.






Autora: Lucía Carrillo González ( @mrsrobinson_ ) tiene 23 años y es licenciada en filosofía por la Universidad de Granada, sus campos de interés son la ética, la filosofía política, los derechos humanos y la metafísica.


3 comentarios:

  1. Cuando digo o adivinan que soy feminista, ¡cuánta gente me pregunta si odio a los hombres o si voy a sacarme una teta! Hay muchas otras acciones, como bien dices, Lucía, que podemos realizar, beneficiosas para las mujeres. Simplemente, con expresar tu opinión delante de un grupo de hombres y ser consciente de que no lo has hecho antes porque sí que existe machismo; es decir, no empeñarse en decir que nunca has sido víctima de una discriminación machista.

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