lunes, 5 de enero de 2015

Causas de 2015

Queridas seguidoras y seguidores. Hace ya 2 años que iniciamos la andadura de este proyecto. Desde el primer momento ha sido una gratificante experiencia colaborativa en la que muchas mujeres y algunos hombres de diversos países han compartido con ustedes y conmigo su conocimiento, su tiempo y sus palabra.



En 2015, las causas elegidas entre las propuestas por el equipo y las redes sociales han sido: 

Enero: Movimientos sociales y activismo Feminista. 
Febrero: Mitos del amor romántico.
Marzo: Corresponsabilidad y nuevas familias.
Abril:Comunicación no sexista. Lenguaje inclusivo. ‪#‎GolondrinasalaRAE‬
Mayo: Legislación y mujeres en el mundo.
Junio: Mujeres invisibles. 
Julio: Cuerpos y sexualidades.
Agosto: Dobles discriminaciones dentro y fuera del feminismo.
Septiembre:Machismos en los feminismos. La sororidad.
Octubre: Feminismos y realidades geográficas. 
Noviembre: Violencias contra las mujeres.
Diciembre: Logros del feminismo en el mundo

Este año, y como novedad, cualquier persona que desee hacer su aportación a la causa del mes, podrá enviar su artículo de un máximo de 500 palabras a: especialistaenigualdad@gmail.com. Serán publicados siempre que no sean sexistas o discriminatorios o insultantes. En todo caso, deben incluir breve intro de la autora o autor (más 100 palabras) e incluir las fuentes o referencias que se citen mediante enlaces o referencias bibliográficas.

Los esperamos. 


domingo, 2 de noviembre de 2014

Feminismo y Tratado de Libre Comercio UE y USA (TTIP)

La importancia del movimiento feminista en la campaña contra el TTIP



¿Qué es eso del TTIP?

TTIP son las siglas en inglés del “Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones” que se está negociando entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Este tratado, que se está fraguando a espaldas de la ciudadanía, supondrá la armonización de las leyes entre ambas potencias comerciales, con el fin de liberalizar los mercados financieros y crear la zona de libre comercio más grande del mundo.

Esta armonización legislativa significará que las regulaciones políticas, sociales, culturales, económicas y ambientales se supriman para favorecer otras leyes que primen los beneficios de las grandes empresas por encima del bienestar y la protección de la ciudadanía. A la orden del día estarán la privatización y la liberalización de los servicios públicos, la merma de los derechos de las personas e, incluso, de nuestra seguridad física y ambiental.

Además, una cláusula de resolución de conflictos entre inversores y estados, con la que se pretende defender a los primeros de cualquier amenaza legislativa, permitirá a éstos denunciar, a través de tribunales comerciales, a los estados que desafíen sus beneficios con políticas de carácter social. Por ejemplo, una ley que impida la expropiación de las viviendas a ciudadanía en riesgo de exclusión social, podría ser demandada por una entidad financiera cuyas inversiones se centren en la especulación inmobiliaria.

En pocas palabras: el TTIP destruirá el poco bienestar que le queda a la ciudadanía e impedirá su derecho a exigir y construir una legislación fuerte que blinde su seguridad política, social, económica, cultural y ambiental.

¿Qué supondrá para nosotras este tratado?

Esta destrucción de nuestros derechos, que ya viene siendo sistemática con la excusa de la crisis, dará como resultado una mayor precarización de la sociedad y, por consiguiente, una mayor carga de trabajo para las mujeres. No nos olvidemos de que somos nosotras quienes ejercemos, en mayor medida, todas las tareas relacionadas con los cuidados y la sostenibilidad de la vida.

La desarticulación de los sistemas públicos como el de la educación, el de la sanidad o el de los servicios sociales, así como el incremento de la contaminación y el aniquilamiento de la naturaleza. harán que las mujeres vuelvan a hacerse cargo, si es que en algún momento no lo hemos hecho, del papel que el patriarcado les ha asignado, el de cuidadoras.

En condiciones comunes, las mujeres ya sufrimos la presión de la exclusión. El 70% de la población mundial en situación de pobreza son mujeres. Ello es debido no sólo a la brecha salarial, el techo de cristal o a que tengamos un mayor porcentaje de empleo a tiempo parcial; si no también, y sobre todo, a la división sexual de trabajo -de lo cual se derivan las anteriores condiciones-, que nos mantiene en la desigualdad y se nos impide el empoderamiento económico necesario para poder estar en una posición justa de negociación de las reglas del juego. El TTIP hará  que estas reglas sean aún más desiguales.

El movimiento feminista debe de estar en la primera línea de la lucha social contra el Tratado de Libre Comercio.

Por un lado, somos las grandes olvidadas. Cuando se habla de los grandes temas a los que afectará en nuestro día a día un tratado como éste, en la mayoría de los casos se invisibiliza, de manera consciente o inconsciente, que las mujeres nos vamos a llevar la peor parte. Y no sólo las mujeres, otros colectivos sociales minorizados, como la población inmigrante o la población con problemas de dependencia, son habitualmente prescindibles en los debates sobre los efectos del TTIP para la ciudadanía. Tenemos el deber de posicionarnos y de salir en la defensa de nuestros derechos, tenemos la responsabilidad de ejercer como sujetas sociales y políticas activas frente a este monstruo que se quiere comer nuestra ya disminuida autonomía.

Por otro lado, la lucha en contra del Tratado de Libre Comercio no debe de ser sólo una defensa de lo que ya tenemos, debemos ir más allá y exigir un replanteamiento del sistema político, social, económico, cultural y ambiental. En este sentido, la economía feminista tiene mucho que decir, puesto que se basa principalmente en la necesidad de reestructurar las relaciones de poder, haciéndolas equitativas (tanto las relaciones de género como otras, como pueden ser las interculturales o las de las personas y la naturaleza), y focalizando, de manera multidimensional, nuestra mirada en el sostenimiento y en el ciudado de la vida.

Cambiemos, pues, las reglas del juego. Seamos motor de cambio, como ya hemos demostrado ser a lo largo de la historia. ¿Nos vemos en las calles?

Más información sobre el TTIP: http://noalttip.blogspot.com.es/

Autora: Isabel Álvarez Fernández, máster en cooperación internacional para el desarrollo (esp. sostenibilidad ambiental), activista feminista y en movimientos de solidaridad internacionalista. Especialista en coeducación, diversidad afectivo-sexual y promoción de la igualdad. Bloguera en http://vidadiversidadresistencia.blogspot.com.es/


viernes, 31 de octubre de 2014

El Falso Dilema



             Tras la noticia[i] por parte de Apple y Facebook de ofrecer a sus trabajadoras congelar los óvulos, han surgido numerosos comentarios y opiniones de todo tipo.  Algunos y algunas consideran esta noticia una ventaja para la mujer, un control absoluto de a maternidad, una mujer decide sobre sí misma, sin embargo estos comentarios son, en la mayoría de los casos, ingenuos o no analizan en profundidad lo que supone esta noticia. Hoy en día el machismo encuentra formas sutiles de atentar contra las libertades de la mujer, a veces incluso bajo la apariencia de algo favorable para las mismas, por eso el análisis feminista es más necesario ahora que nunca.

Volviendo a la noticia, el enfoque que se ofrece desde las empresas es la de la búsqueda de lo mejor para la mujer, o así lo afirman ellos, ya que creen estar ofreciendo opciones y facilidades para sus empleadas, pero ¿Es realmente así? Evaluemos las supuestas ventajas o argumentos a favor de esta práctica:


-          Se ofrece la posibilidad a la mujer de decidir sobre su maternidad. 


En primer lugar, no es la mujer la que está decidiendo realmente sobre su maternidad, son ellos, al afirmar que la maternidad es un problema, los que sitúan a la mujer en una tesitura complicada y sin opciones. El punto de partida que lleva a esta idea es el de que la maternidad es algo que “entorpece” o “interrumpe” el trabajo o la actividad laboral de las mujeres. Cuando proponen que se congelen los óvulos no lo hacen en beneficio de la mujer, lo hacen en beneficio de la empresa porque consideran que la maternidad es algo que se interpone entre una mujer y su carrera, así que al considerar que las mujeres deberían congelar sus óvulos están situándolas en un falso dilema: o congelan sus óvulos o no vas a poder llevar a cabo una carrera con éxito o al menos la maternidad va a suponer un problema en tu carrera laboral.




Así que cuando pensemos en beneficio para la mujer debemos preguntarnos quién se está beneficiando realmente, porque si atendemos de nuevo al dilema por partes:

-          Congelar los óvulos: se beneficia la empresa porque no se ve obligada a permisos de maternidad, etc.
-          Si no congela los óvulos, si decide quedarse embarazada nos enfrentamos con la realidad de que las contrataciones de la mujer son condicionadas por la maternidad, la empresa siempre piensa en su propia rentabilidad y nos encontramos con casos como despidos improcedentes[ii]. Una vez más, la empresa busca su propio beneficio mientras que la mujer es gravemente perjudicada.

Asegurar la estabilidad y la libertad de una mujer está lejos de propuestas como la de Apple y Facebook y son justamente estas prácticas, enmascaradas tras un supuesto “beneficio” para la mujer, las que hacen que se siga manteniendo la situación abusiva de la mujer en la empresa con despidos improcedentes por embarazos, menos salario y menos posibilidades de contratación.







Autora: Lucía Carrillo González ( @mrsrobinson_ ), licenciada en filosofía por la Universidad de Granada, sus campos de interés son la ética, los derechos humanos y la metafísica.




[i] http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/10/15/actualidad/1413333970_087854.html
[ii] http://elpais.com/diario/2003/03/08/catalunya/1047089238_850215.html

martes, 30 de septiembre de 2014

Heterofalopatriarcado y alosexismo: el espectro asexual como disidencia


Durante el mes de septiembre, hemos dedicado el blog y la página de 12 causas feministas a desmontar la heterosexualidad obligatoria y a dar a conocer las diversidades sexuales. La razón de que el feminismo necesite hacer este ejercicio es porque el patriarcado es heterofalocéntrico,  monosexista y monógamo, además de alosexista.

El sistema sexo/género que sustenta al patriarcado nos dice que machos y hembras deben usar el sexo para la reproducción de la especie. Por eso es heterocentrista, falocentrista y coitocentrista (hombre/mujer, pene/vagina). Pero, además, como necesita que la mujer esté subordinada al hombre, utiliza el amor romántico para crear relaciones monógamas insanas[1]. Todo aquello que se salga de la norma es condenado inmediatamente por el patriarcado. Algunas veces necesita apropiarse de ciertos conceptos o de ciertas luchas y parece que la condena no es tan grande. En este sentido, Glick & Fiske propusieron la teoría del sexismo ambivalente, en el que incluyen dos tipos de sexismo: el sexismo hostil (completamente visible y fácil de etiquetar) y el sexismo benévolo (el que no se ve). Este último, el hermano bueno del sexismo, sería el paradigma de como el patriarcado ha ido evolucionando para hacerse menos visible, más sutil. De ahí que se consientan[2] las relaciones homosexuales y algunas formas de poligamia, pero la bi/pansexualidad[3] y la transexualidad, por poner algún ejemplo, no sean tan fácilmente entendidas y/o visibilizadas.

Dentro de todo este conglomerado de diversidades en torno a la sexualidad, la identidad, la orientación, la estética, etc., siempre hay una que se nos escapa: la asexualidad. Si tenemos en cuenta que el patriarcado está encaminado hacia la reproducción, entenderemos el porqué de esta exclusión. La asexualidad es completamente incompatible con el patriarcado. Desde que nacemos se nos asume como personas sexuales, cuya vida está encaminada a encontrar una pareja romántica y tener descendencia. Las personas asexuales sufren desde la infancia cierta presión social por no ser capaces de sentir atracción sexual hacia otras personas. Preguntas como “¿aún no tienes pareja?”[4] o “¿te gusta alguna persona?”[5], son recurrentes durante la adolescencia y la juventud. Robin (quien se identifica como Ian en las redes sociales y regenta un blog en inglés sobre asexualidad y género[6]) dice “Me costó mucho empezar a identificarme con la comunidad asexual precisamente porque yo sentía que había de ser normal, por lo que eso incluía sentir atracción sexual (sea hacia cualquier género). Una vez entendí que el sexo no es importante para mí y no es obligatorio, pude empezar a sentir que en realidad podría ser asexual” Claro que algunas personas asexuales sí que sienten atracción romántica, en cuyo caso el reto está en que la otra persona entienda que para ellas el sexo es algo completamente secundario.

Porque si hay algo que caracteriza a esta sociedad patriarcal y capitalista de hoy en día es la hipersexualización. Moisés Catalán, psicólogo y blogger de El Príncipe Lila, escribe: “Solo hay que ver el hecho de que, dentro de la orientación sexual, se incluye la orientación romántica. Amor y sexo van unidos, y es extraño cuando se explica que ciertas personas pueden enamorarse, pero que no les interesa el sexo. Es algo que no se entiende en una sociedad que, para vender coches, casas y hasta un estilo de vida, remite al sexo.”


Todo está orientado al sexo. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos recibimos múltiples mensajes con el mismo fin: sexualizar nuestras vidas. Azul, una mujer argentina de 24 años, demisexual, me contaba “Creo que la sociedad ha hecho de la sexualidad otro objeto de consumo. Se vende sexo, se compra sexo, se promociona sexo. Puedes comprarte un perfume, pero seguramente te promocionaron sexo en la publicidad. Así mismo el éxito y/o felicidad suele medirse en qué tan activo sexualmente es o no una persona o qué tan deseable sexualmente es. Esto contribuye a construir una sociedad en donde el sexo es otro artículo de lujo que hay que conseguir y explotar a toda costa, aunque no te sientas cómodo con la idea. Es un juego perverso, porque al mismo tiempo el sexo es el gran tabú, por lo que debes vivir tu sexualidad como la sociedad indica, una sexualidad prefabricada para deleite de la sociedad capitalista y heterosexista, todo lo demás queda catalogado como lo anormal.”; en el mismo sentido Mónica de 21 años dice: “no hay ni un sólo día que me sienta avergonzada o forzada a mentir por mi asexualidad, con gente con la que no tengo suficiente confianza, reirme de bromas sobre sexo o afirmar que un tío está cañón.” Sexualización que, además, nos cosifica como mujeres (somos el objeto de deseo) y nos ata a un canon concreto en el que tanto el cuerpo de la mujer como el del hombre tienen que encajar[7].

Desde que concebí este artículo, mi objetivo era demostrar que visibilizando la asexualidad, podemos empezar a desarmar al patriarcado y al capitalismo desde la deconstrucción de la sexualidad como una necesidad humana de primera clase. Si entendemos que hay personas que no necesitan practicar sexo para sentirse completas, o que simplemente viven su sexualidad desde perspectivas muy diferentes a las nuestras, que no sienten atracción sexual o que, si la sienten, lo hacen o lo expresan desde la diversidad[8], estamos entendiendo que la sexualidad no es un producto que se pueda comprar y vender en lotes iguales, ni tampoco es un bien de primera necesidad como la alimentación o la sanidad. Las personas sexuales tienen derecho a ser, sentirse y expresarse como tales, igual que las personas asexuales tienen derecho a no sentirse incomodadas por la sociedad. Normalizar la asexualidad, visibilizarla, ayudaría a que el patriarcado y el capitalismo no utilizaran el sexo como un producto de mercado, como una forma más de constreñir a las mujeres, o como una manera de apropiarse de las sexualidades disidentes.

Me quedo con tres ideas: La primera es de Azul “Hay que luchar por la visibilidad. Creo que es lo que hoy se necesita, estoy segura que como yo hay muchas personas que desconocen quienes son, que piensan que están mal o que no encajan. Reconocernos, saber quiénes somos es fundamental para definirnos y aceptarnos.”; la segunda es que debemos “quitarle importancia a las etiquetas (tanto autoimpuestas como impuestas por la sociedad), romper con la lógica del repudio, reconocer que los sistemas dicotómicos no son aplicables a la sexualidad y que no solo un camino es el correcto”[9]; y la tercera es la necesidad de un cambio que no “sea individual, sino buscando la manera de ser visibles, crear comunidades y que esas comunidades no sean endogámicas, aisladas del mundo, creyendo que su participacion o aislamiento no tiene ningún efecto en la sociedad, porque siempre se tiene.”[10]. A partir de ahí, sigamos trabajando por una sociedad más justa e igualitaria, donde todas las personas tengan cabida y se respeten sus derechos (tanto los individuales como los colectivos).

Para saber más sobre asexualidad: http://www.asexuality.org/sp/ (en español)

PD. Gracias a todas las personas que me guiaron en este tema, las que me ayudaron a difundir la búsqueda de personas asexuales con quienes poder hablar, a los y las expertas en diversidad afectivo-sexual y activistas a quienes tuve el placer de entrevistar y conocer (aunque fuera de una manera tan virtual), y a quienes respondieron con paciencia a mis preguntas.

Autora: Isabel Álvarez Fernández, máster en cooperación internacional para el desarrollo (esp.sostenibilidad ambiental), activista feminista y en movimientos de solidaridad internacionalista. Especialista en coeducación, diversidad afectivo-sexual y promoción de la igualdad. Bloggera en http://vidadiversidadresistencia.blogspot.com.es/








[1]     Y con ello no estoy diciendo en absoluto que todas las relaciones monógamas sean insanas, ni que todas las relaciones polígamas sean sanas.
[2]     Siempre de una manera paternalista. Sigue habiendo LGTBfobia, pero es mucho más sutil.
[3]     Es curioso como las orientaciones no monosexuales son invisibilizadas. Se acepta la homosexualidad, sobre todo la masculina, pero la bisexualidad intenta esconderse bajo cualquier precio.
[4]     Suelen ser ¿aún no tiene novio?, si eres una mujer, y ¿aún no tienes novia?, si eres hombre.
[5]     Como en el caso anterior, la pregunta se hará en masculino si eres mujer y en femenino si eres hombre.
[7]     Para saber más sobre la hipersexualización de la sociedad y la encrucijada en la que se encuentran las mujeres, recomendable leer el libro Muñecas vivientes, de Natasha Walter.
[8]     Charlie, de 20 años, Argentina, se presentó como: “Soy Lithsexual/akoisexual (un tipo de grisexual) por que siento atracción sexual de forma esporádica cuando no es reciproca o sin importar si lo es o no. También soy arromántico panafectivo porque no siento atracción romántica hacia ningún género/ nadie ni me puedo enamorar, pero siento atracción afectiva y me puedo arrobar con personas de todos los géneros. Por último me identifico como skoliosensual, por sentir atracción erótico-sensorial (no sexual) hacia personas no-binarias y biestético por sentir atracción estética hacia personas binarias.”
[9]     Moisés Catalán.
[10]   Miguel, blogger de Golfxs con principios.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Perspectiva histórica de la sexualidad



Hace unos días comencé la serie televisiva Masters of sex, ambientada en los años 50 trata sobre el estudio científico del sexo, así como de las relaciones sociales y su enfoque durante la época en Estados Unidos.  A lo largo de la trama se van estudiando los diferentes tabúes del sexo así como aspectos de la sexualidad que desafían la concepción tradicional del sexo.

 En este artículo me propongo comparar los tópicos de los años 50, sexualidades consideradas disidentes en la época, que podemos ver en la serie con algunos de hoy en día para corroborar su vigencia. De hecho, en algunos casos se podría decir que la serie resulta transgresora.

Algunos tópicos que podemos ver en la serie:

-
Las mujeres no distinguen entre sexo y amor: Tópico también muy extendido en la actualidad, las mujeres como seres pasivos que se dedican a amar pero no a tener una vida sexual activa. 

Que además suele venir acompañado de la categorización entre una "buena" mujer que no busca sexo, sensible y emocional y el hombre que no tiene ningún tipo de educación emocional.



-         -  La masturbación femenina como tabú. Y todo lo que ello genera, categorización hombre-mujer y suposiciones que lejos de educar promueven roles en los que la mujer no se masturba o si lo hace es de forma diferente a la del hombre.



-        -  Hombres opinando sobre sexualidad femenina. Uno de los principales temas en la serie es la dificultad de la mujer para acceder a ciertos puestos de poder en el campo de la medicina o la ciencia incluso cuando el sujeto de estudio es la propia mujer.




-        -  Parejas heterosexuales como única referencia y todo lo que ello conlleva: pornografía dedicada casi exclusivamente a personas heterosexuales, estudios cuya única referencia son parejas heterosexuales, etc.



Autora: Lucía Carrillo González ( @mrsrobinson_ ), licenciada en filosofía por la Universidad de Granada, sus campos de interés son la ética, los derechos humanos y la metafísica.