miércoles, 11 de junio de 2014

¿EN QUÉ CONSISTE EL ACOSO LABORAL?


Por acoso en el lugar de trabajo hay que entender cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar con la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima del trabajo.

Aunque este fenómeno parece viejo hasta los años 90 no se le ha identificado como un fenómeno que destruye el ambiente de trabajo, disminuye su productividad y favorece al absentismo. 

Esta la guerra psicológica en el lugar de trabajo incluye dos aspectos:

  • ABUSO DE PODER: que los asalariados no siempre aceptan, y al que pueden  desenmascarar con rapidez.
Cuando el acoso aparece, no conoce los estados de ánimo ni la piedad. Los compañeros de trabajo por bajeza, por egoísmo o por miedo, prefieren mantenerse al margen.  Cuando se inicia este fenómeno entre dos personas asimétricas, lo único que hace es ampliarse progresivamente, a menos que una persona exterior intervenga enérgicamente.

Se trata de un fenómeno circular. Se llega a olvidar incluso su razón de ser. Unos comportamientos deliberados del agresor buscan crear ansiedad en la víctima, lo cual provoca un estado de defensa incluso llegando a perder el control de la situación que beneficia al agresor para seguir en su dinámica destructiva. Por lo tanto, la víctima dominada por un miedo patológico tendrá conductas que el agresor utilizará como coartada para justificar sus agresiones. 

EL objetivo de la maniobra consiste en desorientarla, en confundirla completamente y conducirla al error.

Cuando se produce desde una jerarquía horizontal ( compañeros/as), los superiores en la jerarquía no suelen intervenir ni prestar atención. Sólo cuando la víctima reacciona de manera muy visible, como llantos, crisis nerviosas…o cuando está de baja con demasiada frecuencia.

VÍCTIMAS


Las víctimas, al contrario que se piensa su agresor, en un principio no poseen ninguna patología o se caracterizan por ser personas débiles, el acoso empieza cuando una víctima reacciona contra el autoritarismo de su superior y no se deja avasallar.  Su capacidad para resistir a la autoridad a pesar de las presiones es lo que la señala como blanco.

                             

Cuando la situación de acoso está asentada es muy común que el agresor se justifique argumentando que: El trato con ella es difícil, que tiene mal carácter, o que está loca. Se considera que la personalidad es la responsable del conflicto y la gente se olvida de cómo era antes o de cómo es en otro contexto.











Autora: Sandra Muñoz Pérez de las Vacas


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